mayo 13 - 2011 -Gorditos de Corazón
En los niños, el sobrepeso y la obesidad es el resultado de la combinación de varios factores entre los cuales tenemos: consumo excesivo de alimentos (en especial dulces, mecatos y comidas rápidas entre otros) y una actividad física sedentaria.
Los padres y demás personas encargadas del menor tienen el mayor grado de responsabilidad sobre su alimentación, e influyen directamente sobre las practicas dietéticas de éste, al suministrarle los alimentos y nutrientes, e indirectamente a través de la transmisión de sus actitudes y preferencias dietéticas. El alimento influye en el crecimiento y desarrollo físico, mental y emocional del niño, las primeras relaciones del infante están asociadas con el alimento, el cual es el factor más influyente en el desarrollo de toda persona.
Muchos padres que tienen que dividirse entre las múltiples tareas, laborales y domésticas, ven mucho más cómodo ofrecer una comida que sea más rápida a sus hijos (hamburguesas, fritos, pizzas, etc), y eso día tras día, acaba por convertirse en un hábito que termina en la mala costumbre de remplazar alimentos nutritivos y bajos en calorías por otros cuyo aporte es básicamente energético.
Los padres, o las personas encargadas del cuidado de los menores, también pecan con la preocupación exagerada por la cantidad de comida que consumen los niños. Les ofrecen menús sin considerar los controles en cuanto a las grasas, azúcares, y otros componentes en la alimentación, que finalmente termina siendo no adecuada para las calorías y nutrientes que requiere el infante.
Aparte del consumo de alimentos con alto contenido en grasas y azúcares, el sedentarismo de muchos niños les hace más obesos. El estilo de vida que llevan los niños también ha cambiado mucho. La mayoría de las actividades que realizan se concentran en torno a la televisión, al computador y a los videojuegos. Muchas familias, por la falta de tiempo o por comodidad, acaban dejando a los niños delante de la televisión toda una tarde, en lugar de llevarlos al parque o a cualquier otra actividad que les favorezcan más.
Existen, además del mal hábito alimentario y la falta de actividad física, otros factores que determinan la obesidad infantil. Puede haber influencias sociales, fisiológicas, metabólicas y genéticas. Un niño con padres obesos, por ejemplo, estará predispuesto a ser obeso también; Sea por una cuestión social, de mal hábito alimentario, o por genética.
El medio ambiente en el cual vive el niño, y la influencia que él pueda ejercer sobre este, determinan la calidad nutricional de la dieta y el desarrollo de su estado nutricional.
Consecuencias del sobrepeso y obesidad infantil
Antes, la obesidad era un problema exclusivo de los adultos, hoy en día la obesidad está creciendo de manera alarmante en nuestra población infantil, generando múltiples consecuencias a nivel físico, emocional y social.
Un niño obeso tiene mayor riesgo de padecer enfermedades como: hipertensión arterial, insuficiencia cardiaca, arterosclerosis, dislipidemias, diabetes mellitus, enfermedades respiratorias (asma, apnea del sueño, dificultad para desarrollar algún deporte o ejercicio físico), enfermedades digestivas (gastritis crónica, reflujo gastroesofagico, hernia hiatal, problemas de colon), enfermedades en la piel (dermatitis, infecciones con hongos), osteomusculares (artrosis múltiple), trastornos hormonales (madurez prematura, desarrollo puberal precoz), trastornos emocionales (aislamiento social, baja autoestima, bajo rendimiento escolar), mayor riesgo de sufrir trastornos como anorexia nerviosa y bulimia y también llevarlos al habito del consumo de drogas y otras sustancias nocivas.
La obesidad cuando se manifiesta en la infancia y persiste en la adolescencia, y no se trata a tiempo, probablemente se arrastrará hasta la edad adulta.
Diana Valencia
Nutricionista Dietista
I.P.S Gorditos de Corazón



